Crema facial antiarrrugas casera

  La mayoría de las cremas faciales  que encontramos tanto en supermercados como en tiendas de cosméticos contienen sustancias poco deseables, como los parabenos, sodium laureth sulfate, PEG-5, urea,etc. Por esa razón, la mejor manera de cuidar nuestra piel es elaborando nuestra propia crema.
La base para cualquier crema que hagamos será el aceite de coco virgen extra y la cera de abejas ecológica. Estos ingredientes le aportarán textura y solidez pero, aparte, harán que la crema contenga ácidos grasos esenciales y ejercerán un efecto muy hidratante sobre nuestra piel, aparte de calmante y reparados. El aceite de coco virgen contiene ácidos grasos de cadena media, en especial ácido laúrico, el cual se convierte en monolaurina, que es una sustancia que desempeña una función anti bacteriana y antiviral. Por su parte, la cera de abejas nutre nuestra piel suavizándola y, además, ayuda a reparar los daños causados por factores ambientales, ya que crea una capa protectora en nuestra piel. La cera de abejas es un excelente hidratante natural que tiene propiedades antiinflamatorias, antialérgicas y antioxidantes, razones por las cuales este producto se utiliza en numerosos cosméticos ecológicos. Otro aspecto positivo sobre esta sustancia es que resulta útil en la prevención y el tratamiento de las manchas de piel, debido principalmente a su efecto blanqueante. La cera de abejas, como es muy rica en ácidos grasos saturados, es sólida a temperatura ambiente, es el elemento que le va a dar más cuerpo a nuestra crema.
Si consumís aceite de coco, podréis haber observado que, cuando es invierno y hace frío, se solidifica y, cuando hace calor, está en estado líquido.  Esto también se debe a sus ácidos grasos saturados, pero su temperatura de fusión es de unos 25 grados, mientras que la de la cera de abejas es de 62-65 grados. Esto significa que la textura de la crema variará en función de la temperatura ambiental debido al aceite de coco, la cera de abejas se mantendrá sólida tanto en invierno como en verano, la única manera de que se vuelva líquida es que nosotros la calentemos en un cazo. Por ello, cuando sea verano, podremos usar la cera de abejas y el aceite de coco para nuestra crema pero, en invierno, es preferible que sustituyamos el aceite de coco por aceite de oliva o almendras, para que así no esté tan sólida.
Digamos que la base de nuestras cremas caseras van a ser la cera de abejas+ aceite virgen y, a partir de ahí, podemos añadirles ingredientes ” extra” dependiendo de la función que queramos que desempeñe nuestra crema. Por ejemplo, si queremos elaborar una crema antiarrugas, añadiremos vitamina E y aceite de rosa de mosqueta, ya que son excelentes antioxidantes naturales. Si queremos que la crema tenga un efecto más quitamanchas, mezclaremos la cera de abejas con miel cruda ecológica y aguacate. Si queremos una crema más hidratante, mezclaremos aceite de almendras con cera de abejas, aguacate, aceite de rosa de mosqueta, vitamina E y aceite esencial de lavanda. La incorporación de los aceites esenciales en nuestras cremas faciales, además de aportarle un aroma excepcional, le va a añadir propiedades anti bacterianas, antioxidantes y antiinflamatorias. Podemos utilizar aceite esencial de geranio, lavanda, eucalipto, romero, árbol de té, etc.
Todos estos ingredientes se pueden encontrar en tiendas de cosmética natural, en herbolario o por Internet. Yo he comprado todos estos ingredientes en Amazon.
Esta es la receta de la crema que , en este caso, ha elaborado mi madre:
Ingredientes para crema antiarrugas:
– 30 g de cera de abejas pura y ecológica.
– 30 g de aceite virgen ( de coco en verano y de almendras u oliva en invierno).
– 5 ml de vitamina E.
– 5 ml de aceite de rosa de mosqueta.
– Aceite esencial de lavanda al gusto ( opcional)
Elaboración
* En un cazo, calentar ligeramente la cera de abejas junto con el aceite elegido hasta que ambos estén fundidos y bien integrados. Es crucial que lo calentemos a muy baja temperatura, para que así no se pierdan sus propiedades.
* A continuación, añade la vitamina E, el aceite de rosa de mosqueta y el aceite esencial de lavanda, mezcla todo muy bien y mételo en un bote de cristal. Espera que se enfríe y ya puedes utilizar la crema cuando y donde más te guste.
* Si la crema te ha salido demasiado sólida o muy líquida, para resolver el problema lo mejor es que la vuelvas a calentar ligeramente y le añadas o más cera de abejas, si la quieres más sólida, o más aceite, si la quieres más líquida.  Después, vuelve a añadir la vitamina E y la rosa de mosqueta, ya que al calentarse pueden haber perdido parte de sus propiedades. De esta forma, si no te ha salido con la textura deseada puedes variarlo como a ti te guste.

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