Consumir patata de forma saludable

  El otro día fui al mercado ecológico que ponen todos los meses y no me pude creer lo que estaba viendo: ¡Patatas moradas ecológicas! Esta variedad es muy difícil de encontrar, por lo que me hizo mucha ilusión comprarlas.
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  A diferencia de la patata blanca, la patata morada es muy antioxidante, debido a su alto contenido en antocianinas, que como ya he mencionado en diversas ocasiones, ejercen un efecto muy positivo sobre la salud cerebral. Además, está riqueza en antocianinas hace que esta patata ejerza un efecto antiinflamatorio en nuestro organismo, por lo que es un alimento especialmente interesante a la hora de prevenir múltiples de las enfermedades crónicas actuales. Como siempre digo, no porque introduzcamos un alimento beneficioso en nuestra dieta va a convertirse ésta en saludable, puesto que lo importante es la alimentación en su conjunto, que esté basada en alimentos completos, integrales y de origen vegetal.
  Las patatas blancas son un alimento con cierta controversia. Por un lado, tenemos ciertos argumentos que afirman que la patata no se debe consumir porque tiene un elevado índice glucémico y, comparada con otros vegetales, tiene un contenido muy bajo de antioxidantes. Esto es cierto. Además, normalmente se consumen fritas, lo que las convierte en un alimento bastante desaconsejable. Sin embargo, la patata es una excelente fuente de vitaminas del grupo B, presenta un alto contenido en potasio y lo más interesante, contiene una cantidad significante de almidón resistente. ¿Y qué es el almidón resistente? Es una fibra insoluble fermentable, lo que viene a indicarnos que ejerce como prebiótico en nuestro intestino. Llamamos prebióticos a los alimentos que contienen fibras fermentables que sirven como alimento de nuestra flora intestinal beneficiosa. Consumir alimentos prebióticos es clave para mantener en buen estado a nuestra microbiota intestinal.
  El almidón resistente lo podemos encontrar en toda clase de patatas, boniatos y legumbres, pero para crear este tipo de fibra es necesario que cocinemos estos alimentos de una manera en concreto. En el caso de las patatas y los boniatos, es recomendable que los cocinemos enteros, sin partir y sin nada, con su piel y al vapor. Cuando ya estén cocinados (que podamos introducir fácilmente un cuchillo en la patata o boniato), los dejaremos enfriar en el frigorífico durante un día. Una vez transcurridas las 24 horas, ya tendremos nuestros tubérculos cargaditos de almidón resistente, lo que le servirá como alimento a las bacterias intestinales y, además, al consumirla de esta forma, el índice glucémico de la patata disminuye, por lo que ejerce un efecto doblemente positivo. Es recomendable que le quitemos la piel a la patata cuando ya esté fría, puesto que esta piel resulta un poco tóxica. En el caso de las legumbres, para conseguir que formen el almidón resistente, debemos cocerlas y, cuando ya esté bien cocinadas, las podemos meter en un bote de cristal y las enfriamos en el frigorífico durante un día. Al consumir las legumbres así, enfriadas, nos estaremos beneficiando al máximo de su almidón resistente. Es cierto que tanto los tubérculos (patata y boniato), como las legumbres, una vez que han estado enfriadas y ya han creado el almidón resistente, pueden volverse a calentar ligeramente, no más de 130 grados, ya que a más temperatura se destruiría el almidón resisten que se había formado.
  Siguiendo estos pasos hacemos que la patata sea realmente saludable y beneficiosa para nuestra salud intestinal y, si las encontramos, es preferible siempre que optemos por patatas moradas, puesto que estás resultan mucho más antioxidantes y antiinflamatorias que las patatas blancas. Y cuando sea la época del boniato, siempre es mejor optar por él, ya que contiene betacarotenos y su índice glucémico es menor que el de las patatas. Para mí los boniatos son un auténtico súper alimento al alcance de todos.
Hay muchos platos que podemos elaborar con los tubérculos cocinados de esta forma, como estos que he seleccionado:
  • Ensalada de patata, manzana, apio, cebolleta y yogur de soja natural.
  • Puré de patata morada o blanca con AOVE, pimienta y un chorrito de bebida vegetal.
  • Ensalada de legumbres refrigeradas con pimiento, pepino, tomate, cebolleta y aguacate.
  • Ensalada de patata con veganesa, guisantes, zanahorias, aceitunas y pimientos asados.
  • Puré de boniato, ajo negro y leche de coco.
  Espero que la información os haya resultado de utilidad y os animéis a consumir la patata de esta forma, que es la más saludable.

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