5 alimentos que arruinan tu dieta

  Para gozar de una buena salud y de una alimentación saludable, no se trata de añadir alimentos muy exóticos a tu dieta diaria, la clave está en eliminar aquellos que más perjudican a nuestro organismo. Por mucho brócoli que tomemos, de poco va a servir si seguimos comiendo alimentos refinados, ultra procesados y de origen animal. Por ello, en este post quiero explicar cuáles son los alimentos que deben evitarse al máximo si nuestro objetivo es tener una dieta saludable:
· Los cereales refinados: harinas blancas, arroz blanco, pan blanco, de molde, pastas blancas, galletitas, cereales de desayuno (All bran®, corn flakes, chocapic…), etc. Todos estos cereales refinados son pro inflamatorios y, debido principalmente a su alto índice glucémico, su consumo se asocia con un mayor riesgo de diabetes tipo 2[1], enfermedad cardiovascular y cerebro vascular[2], aumento del colesterol LDL, obesidad[3] y cáncer[4]. Además, los cereales refinados son mucho menos nutritivos, ya que se les ha quitado el salvado y el germen, que son las partes que contienen más nutrientes, como las vitaminas del grupo B, fibra, vitamina E (antioxidante), ácidos grasos esenciales y otra serie de oligoelementos. Para evitarlos es recomendable:
  • Remplazar el pan blanco por un pan 100% integral con masa madre. Las mejores harinas son la espelta, el centeno, el trigo sarraceno y el kamut, pero, si solo lo encuentras de trigo integral, también estará bien.
  • Evitar el arroz blanco y las pastas blancas.  Escoger granos integrales, como el arroz integral, la quínoa, el trigo sarraceno, la avena, el mijo y el amaranto. Si nos apetece tomar pasta, lo mejor es que la elijamos 100% integral. Los fideos de trigo sarraceno serían una excelente opción.
  • Evitar galletitas, bollos, magdalenas, pan tostado, etc. Si quieres unas galletas, hazlas tú mismo, utiliza harinas integrales y sustituye el azúcar con frutas.
  • – Sustituye los típicos cereales de desayuno por copos de avena integrales gruesos.
· El azúcar: muchas personas creen que no toman azúcar por el simple de hecho de que no se la añaden a su infusión o café, pero, en realidad, no saben que están consumiendo cantidades excesivas de este alimento a través de los productos procesados. Podríamos decir que el azúcar refinado es el omnipresente del supermercado, lo encontramos en los panes, bollería, lácteos, galletitas, cereales de desayuno, pastas para untar, comidas preparadas, etc. También se esconde bajo el nombre de dextrosa, jarabe de glucosa, jarabe de maíz, malto dextrina, sacarosa y fructosa. La mejor manera de evitarlo: eliminar de la dieta los alimentos refinados y ultra procesados. Hay que intentar que nuestra alimentación se base en alimentos sin procesar o mínimamente procesados, como pueden ser las verduras, los granos integrales, las frutas, semillas y frutos secos crudos, legumbres y aceites de primera presión en frío. Hacer que nuestra alimentación se base en las materias primas, no en ‘’ productos comestibles’’ que vienen empaquetados y que pueden estar años en las estanterías sin estropearse.
· La carne procesada: en este grupo incluimos las hamburguesas, las salchichas, los embutidos (salami, mortadela, jamón, pavo de fiambre, chóped, chorizo, etc.), la carne enlatada, la cecina y la carne seca. La carne procesada se refiere a la carne que ha sido transformada a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado, u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación.  La carne procesada está catalogada como cancerígena[5] para los seres humanos, por lo que la debemos evitar al máximo. La carne roja, se ha clasificado como probable cancerígena y, según la OMS, en este grupo se encuentran la carne de res, el cerdo, la ternera, el cordero, el caballo y la carne de cabra. Para evitarlos te aconsejo:
  • Opta por proteínas vegetales como el tofu, que lo puedes cortar a filetitos finitos, los cocinas a la plancha y ya tienes un sustituto perfecto del típico jamón o pavo.
  • El tempeh de soja y de garbanzos, las legumbres, el tofu ahumado, el hummus y las hamburguesas vegetales caseras son opciones muy saludables para reemplazar a las carnes, especialmente las procesadas.
· Los aceites calentados a altas temperaturas y refinados: los fritos deben ser evitados al máximo, especialmente los que nos sirven en los restaurantes, puesto que se suelen utilizar aceites refinados, como el de girasol y, al alcanzar las elevadas temperaturas para freír los alimentos, la composición de las grasas del aceite cambia, convirtiéndose en grasas trans, las cuales son especialmente nocivas para nuestra salud cardiovascular. Además, las grasas de los aceites, cuando se fríen, se oxidan, se generan radicales libres y otras sustancias con efectos cancerígenos.
Estos aceites no solo los encontramos en las frituras, sino también en los alimentos ultra procesados especialmente la bollería, las galletas, los panes industriales, MARGARINA, palmeras de chocolate, etc. Se esconden bajo el nombre de aceites hidrogenados o parcialmente hidrogenados. Son grasas muy perjudiciales que deben evitarse al máximo.
· Lácteos ultra procesados de mala calidad: en este grupo encontramos a los yogures de sabores, con pintitas de colores, con bolitas de algo parecido al chocolate, natillas, postres lácteos tipo mousse, yogur líquido con aroma a fresa, helados, etc. En este grupo también metemos a los quesos para fundir tipo lochas, quesos de barra que saben a chicle, así como la bechamel y otra serie de salsa hechas a base de lácteos que dejan mucho que desear.  Para evitarlo te recomiendo:
  • Si deseas consumir lácteos, lo más recomendable es que elijas aquellos que no contienen ningún tipo de conservante ni azúcar. Lo mejor es elegir lácteos fermentados, como el yogur natural de cabra ecológico, el kéfir de cabra o los quesos artesanales de oveja o cabra. Los ingredientes del yogur o kéfir deben ser exclusivamente leche pasteurizada de cabra y fermentos lácticos. En el caso del queso, leche pasteurizada de cabra u oveja, cuajo, fermentos lácticos y sal, todo lo demás que le añadan sobra.
  • Opta por opciones vegetales, como el tofu, el yogur de soja casero o la crema de anacardos, que son muy buenos sustitutos de los derivados lácteos.
  Recuerda, si quieres tener una alimentación saludable, la clave está en basar tu dieta en alimentos de origen vegetal y en su forma integral, descartando todos aquellos productos comestibles que nos venden empaquetados, que están llenos de azúcar, grasas trans, cereales refinados, conservantes, colorantes artificiales y estabilizantes.

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