Cómo hacer caldos veganos y saludables

  Estamos en pleno enero y hace muuuucho frío, por lo que un caldo caliente nos apetece a todos. Sin embargo, debemos procurar que los caldos y cremas sean siempre saludables y, por ello, la mejor opción es siempre hacerlos en casa.

  Los caldos de tetra brick así como las pastillas para caldos no son muy recomendables, ya que presentan un elevado contenido en sal, aceites refinados ( como el de palma) y, en muchas ocasiones, glutamato monosódico, que es un potenciador del sabor que se ha asociado con  dolores de cabeza, migrañas, espasmos musculares, nausea, alergias, anafilaxis, ataques epilépticos, depresión e irregularidades cardiacas. Además, parece que el glutamato monosódico también favorece la ganacia de peso, ya que el consumo de los alimentos que lo contienen, aumenta el apetito. Los caldos industriales suelen contener también almidones modificados, matodextrinas o gluten añadido, aparte de azúcar, por lo que la mejor opción es que los hagamos nosotros mismos, que además es muy fácil.

  Para hacer nuestro propio caldo de verduras y que esté bueno, vamos a necesitar los siguientes ingredientes base:

  • Verduras: conviene que utilicemos verduras de cultivo ecológico, para así evitar los pesticidas pero, si no las consigues, no te preocupes, lava bien las verduras, pélalas y ya habrás eliminado una buena parte de los agroquímicos. Las verduras más recomendables para hacer un buen caldo son: el nabo, el puerro, la cebolla, la alcachofa, el apio, el tomate, la zanahoria, la col y el hinojo.
  • Especias: para que nuestro caldo de verduras tenga un buen sabor, es imprescindible añadirle especias. Los granos de pimienta, el anís estrellado, el jengibre fresco, la cúrcuma fresca en raíz, laurel, hinojo, cominos y cardamomo son todos buenas opciones.
  • Piel de cítricos: la piel de los limones y las naranjas se puede añadir al caldo y le aporta un toque muy aromático. Hay que procurar que sean cítricos ecológicos, ya que, ai aprovechamos la piel, en ésta se concentran la mayor parte de los pesticidas. En la piel de los cítricos se concentran la mayor parte de los flavonoides, que son fitoquímicos con un destacado efecto antiinflamatorio.
  • Ajos: añadir unos cuantos dientes de ajos al caldo va a aportarle un muy buen sabor y, aunque gran parte de los nutrientes del ajo (alicina,  con efecto anticancerígeno) se pierden con la cocción, sigue aportándole beneficios a nuestro caldo. Si te sienta bien el ajo crudo, mejor que mejor, ya que es así el modo en el que se conservan todos sus compuestos azufrados, que son los que dotan al ajo de sus propiedades anticancerígenas, antibióticas naturales, hipotensoras, anticogulantes y anti-ácido úrico.
  •  Agua de buena calidad: para hacer nuestro caldo, siempre debemos usar un agua filtrada (idealmente osmósis inversa o filtro de carbono), para así eliminar los metales pesados y microplásticos presentes en el agua del grifo y en la embotellada.

  Podríamos decir que estos son los ingredientes básicos que debe tener todo caldo de verduras sin ningún alimento de origen animal pero, a partir de ahí, podemos fusionarlos añadiéndole arroz integral, tofu, miso o incluso fideos de trigo sarraceno. El miso es un condimento estrella en la elaboración de caldos y sopas orientales y su sabor es excepcional. Se trata de una pasta de soja fermentada muy rica en probióticos, por lo que resulta beneficiosa para nuestra microbiota intestinal. Para beneficiarnos de los probióticos presentes en el miso, lo tendremos que añadir al final de la cocción de la sopa, justo antes de retirarla del fuego, ya que estas bacterias presentes en los alimentos fermentados son muy sensibles al calor. El miso lo podemos encontrar en tiendas de alimentación ecológica y en grandes establecimientos.

  La siguiente receta es de un caldo base y, una vez que ya tenemos en caldo preparado, le podremos añadir ingredientes bonus como leche de coco,  arroz integral, fideos integrales o copos de avena, lo que ya lo convierte en una nutritiva sopa, ideal para cenar.

  El caldo de verduras lo podemos congelar en porciones y así lo tendremos siempre disponible para elaborar sopas, cremas de verduras y guisos.

Ingredientes ( 2 litros de caldo)

· 1 puerro.

· 1 nabo.

· 1 cebolla.

· 1 zanahoria.

· 4 hojas de repollo (col blanca).

· 10 granos de pimienta negra.

· 2 hojas de laurel.

· 1 trocito de jengibre.

· Un trocito de piel de limón y otro de naranja.

· 2 anís estrellados.

· 3 dientes de ajo.

· 2 litros de agua filtrada.

Elaboración

  • Lo primero que tenemos que hacer es poner a calentar el agua en la olla y cuando alcance el punto de ebullición, bajamos a fuego medio y añadimos todos los ingredientes. Dejamos que se cocine a fuego medio durante 1 hora.
  • Una vez que ya a pasado el tiempo de cocción, colaremos y ya tendremos el caldo listo. Las verduras sobrantes del caldo, nos las podemos tomar perfectamente, a mí me gustan aliñadas con aceite de oliva virgen y pimienta.
  • El caldo se puede conservar en el frigorífico hasta cinco días y, si decimos congelarlo, hasta seis meses.

Caldo de verduras

 

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